viernes, 12 de septiembre de 2008

CAPÍTULO QUINCE

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NUEVAMENTE EL TREN...

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Sirius pasó tres días analizando todo lo que aparecía en el diario. En efecto, los padres de ella habían sido magos, y él incluso había conocido a algunos Page durante sus años escolares. Su estado de ánimo oscila entre el estupor y la risa…años queriendo contarle todo sin atreverse, y ella era de su misma condición…Los dos eran squibs, aunque él por lo menos, sí había conocido el mundo mágico a su entera voluntad…Había disfrutado de lo mejor qué le dió su vida anterior, pasar su adolescencia en Hogwarts; y ahora gozaba de lo mejor de la vida como muggle, su mujer y su hija. Actualmente la única intriga era saber por parte de quién había heredado la pequeña su magia, y quizás nunca lo supieran.



Sirius está sentado en la alfombra, mirando el fuego; mientras repasa su existencia. Tuvo una vida intensa…Creció en una estirpe donde no encajaba, y la perdió al abandonarlos a los diecisiete; hizo de su amigo James su nueva familia, y también la perdió, cuando él y lily fueron muertos; perdió doce años de su vida en prisión; volvió a la vida , y a Harry…pero tampoco pudo quedarse junto a él. Pérdida tras pérdida la vida le quitó todo lo que supo amar, pero él le ganó. Y ahora está aquí, junto a su mujer y su hija, entero, y disfrutando como sólo un sobreviviente puede hacerlo…

Allyson se acerca calladamente.
-¿Otra vez el perro solitario, Black?-Sus bellos ojos grises, brillan al fin.
-No, Al. El perro solitario se fue. Para no volver.-
Ella se sienta a su lado, recuesta su cabeza en el hombro de él, y él la envuelve en sus brazos. Pasaron muchas noches en ese sitio; a la orilla de la chimenea.Él contándole su vida como mago, ella escuchándolo admirada. Su pasado es un gran dolor salpicado por retazos de alegría; pero sólo retazos…Su hombre ha vuelto a parecerse a ese joven merodeador del que él mismo le cuenta. Ella lo sabe porque sus ojos brillan.

Ella rompe el silencio, ya no puede callarse más…
-Estamos embarazados otra vez…-
Esta vez el festejo es inmediato. Y Sirius se planta como Patter Familae…exigiendo que ésta vez, nada de constelaciones.
-Por favor, ésta es la Nueva Casa Black, ¡vamos a sacarnos de encima una tradición que ya está apolillada! ¡Busquemos otras opciones!-Allyson acepta,
y finalmente, tres años después que su hermanita, llega al mundo Violetta Black.



El tiempo corre veloz, y el treinta y uno de agosto de 2010, la casa de la familia Black, es un bullicio total.
-Papá, cuéntanos otra vez…-
-¡Sí! que cuente como habla el sombrero!-
-No, tonta. Que me cuente como atravesaremos la plataforma!-
-NO! Yo quiero escuchar otra vez como se hamacan las escaleras…-Por suerte interviene Allyson.

Sirius mira a sus hijas con los ojos más brillantes que nunca, y ellas, zalameras, compiten por su atención y lo llenan de caricias; mientras él decide con qué anécdota comenzar…Babea por sus hijas, está perdido por ellas.
-¡Basta niñas! Ya se conocen todas las historias de Hogwarts de memoria…además, ya es tarde y tienen que acostarse. A menos que deseen que mañana nos quedemos todos dormidos, y Deneb no llegue a tiempo…-Cuatro vocecitas, se elevan por encima de su madre, terminando la frase…
-¡¡¡A LA PLATAFORMA 9 Y ¾!!!-
-Justamente. Deneb, Violetta, Olivia y Cindy… ¡a la cama!-
-Bueno, pero nos lleva papito.-Sirius se derrite…mira a Allyson, y con una sonrisa vanidosa en su cara; toma a las dos pequeñas en sus brazos, y se va a acostar “a sus princesas”…

Las niñas lo tienen cautivo de sus gestos. Deneb, ya tiene once años, Violetta ocho, Olivia cinco, y Cindy dos… Era lógico que terminara con cuatro hijas mujeres. ¿De qué otra forma acabaría el más guarro y sexy de los Black? Ellas son su bendición, y su castigo! Por supuesto que ellas, junto a Allyson lo tienen completamente trastornado…y domesticado, pero recuerda sus años escolares, todas sus conquistas, y un escalofrío lo recorre.

A su regreso, la encuentra en su sitio favorito, frente a la chimenea.
-Ahora si se durmieron las diablillas. ¡Creí que nunca lo harían! Están excitadísimas con lo de mañana…y yo también, para que negarlo.-
-Sí, ya lo noté. No sé quién está peor, Deneb, tú o las pequeñas!-Ella lo besa y le alborota el pelo, que nunca más dejó crecer mas que unos centímetros.
-Tú sabes lo que significa para mí todo esto. No hace falta que te lo explique. Quizás encuentre gente del pasado, y puedas conocerlos…-

Sirius nunca volvió a tener los poderes del pasado (aunque cada tanto se sorprende con hechizos que ni siquiera formula), pero las niñas evidencian haberlos heredado (de quién, todavía es una incógnita) y los estallidos de magia ya son moneda corriente en la casa Black, y nadie se sorprende.
La llegada de la carta de Hogwarts fue esperada con ansias por Sirius, y recibida con alegría por todos. Él deseó por mucho tiempo la llegada de esa carta; sabía que sus hijas asistirían a Hogwarts. Tenían que asistir a Hogwarts.

La semana anterior fueron todos al callejón Diagon a comprar los elementos escolares de Deneb. Esa salida fue la mejor en mucho tiempo, para todos y Allyson resultó la mas maravillada. Las pequeñas, si bien miraban todo sorprendidas, parecía que estaban en un parque de diversiones; pero para ella fue todo un descubrimiento; y en cierta forma se sintió más cerca de sus padres. Ellos renunciaron a este mundo por amor a ella y nunca se arrepintieron.

Después del callejón Diagon, Sirius tuvo una charla “técnica” con Deneb…



-Nada de relacionarte con chicos de otros cursos.-
-Si, papá. Nada de chicos-
-Y muchísimo menos un Sly-
-Nada de Slys tampoco-
-Mantente alejada de las torres, principalmente la de astronomía-
-Ya está agendado-
-Y nada de citas furtivas en algún pasillo alejado-
-fuera de discusión-
-Confío en tu buen juicio, no necesito decir que bajo ningún concepto acompañarás a ningún chico a los dormitorios-
-Nada de dormitorios!-

-Papá celoso-interviene finalmente Allyson, que ya no puede contener la risa –deja en paz a la niña, por el amor de Dios…Listo cariño, papá ya terminó la charla, vé a ver que hacen tus hermanas, ¿sí?-
-Sí mamá, gracias.-y la pequeña sale corriendo. ¡Su padre es tan exagerado!
-Sirius Black, ¿cómo se te ocurre darle a la niña todas esas recomendaciones ridículas? ella va a elegir con quién juntarse, y yo confío plenamente en nuestra hija!-
-Yo también confío en ella, Al. Sólo que de golpe comencé a recordar mis épocas de estudiante, y todos los ardides que usaba con las chicas…- Su cara es la imagen viva de la desazón. ¡Qué Merlín libre a su pequeña de cruzarse con alguien igual de seductor y descarado que él; o, aunque no tenga poderes, sabrán quién es Sirius Black!




Sirius camina presuroso por la Terminal de Londres. Lleva a Olivia y Cindy en brazos, y acompaña nerviosamente a Allyson. Violetta corretea alrededor de ellos y Deneb los antecede, empujando orgullosa su equipaje. Llegados a la barrera, él cree que el corazón va a estallarle.
Tantas veces cruzó esa barrera, también ansioso…pero ésta vez es diferente; él vuelve por respuestas, y sabe que quizás las encuentre.



Finalmente, siguiendo sus indicaciones cruzan todas las mujeres de la casa. Sólo queda él, y lo hace precipitadamente.
Vé a Allyson, que sin saber bien que hacer, se mantiene apartada de los alumnos, con sus cuatro hijas alrededor, mirando expectante. Los ojos de Sirius son una mezcla de sensaciones…esperanza, alegría, temor; pero brillan como nunca. Ella lo toma de la mano, y juntos comienzan a recorrer la plataforma. Él busca algo, pero ni siquiera sabe qué buscar. Hasta que vé al joven de oscuro cabello alborotado y anteojos. ¡Es su ahijado!
-¡¡¡HARRY!!!

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